 |
El papel está fabricado con fibras de celulosa que provienen de elementos vegetales. La hoja de papel está formada por una gran cantidad de fibras unidas entre sí por enlaces químicos llamados puentes de hidrógeno. Para formar estos enlaces entre celulosa de fibras diferentes es necesario en primer lugar que las fibras proporcionen enlaces con el agua; entonces, la fibra se hincha.
En la fabricación de papel, el agua se extrae de la fibra por gravedad, por aspiración, por prensado y por secado. Es en esta fase cuando el agua se libera de la fibra, que los enlaces del puente de hidrógeno, la celulosa y el agua se cambian por enlaces entre la celulosa de diferentes fibras y el papel formado adquiere resistencia. Cuanto mayor sea el número de enlaces, más resistente será el papel.
Esta propiedad es la que permite recuperar el papel. Cuando una hoja de papel entra en contacto con el agua libera los enlaces entre fibras para proporcionar nuevos enlaces entre la celulosa y el agua. Las fibras se separan y la hoja se deshace.
La operación de individualizar las fibras se llama desfibrar y se realiza poniendo en contacto el papel recuperado y el agua, a la vez que se aplica energía. En las operaciones posteriores del proceso se separan partículas pesadas por densidad, partículas de plástico, madera o aluminio por tamaño, partículas de tinta por flotación, y también se dispersan el resto de contaminantes en la masa.
Los procesos de tratamiento del papel recuperado son más o menos complicados, y cada fábrica y producto aplican uno concreto. De este modo, podemos encontrar fábricas que destintan y otras que no; fábricas que dispersan contaminantes y otras que no; fábricas que blanquean y otras que no.
LC Paper hemos escogido un tratamiento del papel recuperado por dispersión de contaminantes. Ni destintamos la pasta ni la blanqueamos. Esto nos permite tener unos caudales de agua controlados y reducidos, y a la vez, no transmitimos olores al papel, factor importante en el mundo de la alimentación.
|